Josefina Aldecoa – Historia de una maestra
SINOPSIS:
Historia de una maestra es un relato en el que la protagonista rememora con serena
lucidez la historia de su vida. Entregada a una profesión que la lleva de pueblo en
pueblo, en condiciones casi siempre miserables, Gabriela vive su historia personal sobre
el telón de fondo de un periodo decisivo en la historia de España: desde los años veinte
hasta el comienzo de la guerra civil.
El advenimiento de la República, con sus promesas de grandes cambios y su exaltación
del papel de los maestros en la transformación de la sociedad española; la lucha contra
la ignorancia y el caciquismo; la revolución de Octubre vivida en un pueblo minero; la
violencia y el brutal desgarramiento familiar; la nostalgia recurrente de la única aventura
de su vida, su primera escuela en Guinea… todo ello va conformando la vida de una
mujer testigo y protagonista de unos hechos que explican en gran parte los sucesos que
vinieron después.
El sueño individual y colectivo, la lucha y las renuncias de los que entregaron su vida
para conseguir despertar a un pueblo adormecido transcurren por las páginas de esta
excelente novela, que se convierte así en un homenaje a unos personajes olvidados y sin
embargo clave en la historia de España: los maestros de la República.
RESEÑA:
Novela histórica enmarcada en el periodo desde final de los años 20 hasta el inicio de la guerra civil española, y como eje principal: la educación y la escuela.
En la transición política en 1843, con la regencia de Baldomero Espartero, mientras esperaban la mayoría de edad de la futura reina de España: Isabel II, se deja atrás el último periodo absolutista de Fernando VII para transitar a un Estado Liberal. Fue comisionado Julián Sanz del Rio para importar doctrinas y conocimientos útiles para la transición social y política que necesitaba España en el siglo XIX.
Julián Sanz abrazo los postulados del idealismo alemán representado por Karl Christian Friedrich Krause: racionalismo, empirismo, principios éticos y políticos, justicia social, tolerancia, libertad. Superar barreras nacionales, religiosas, culturales. En definitiva: progreso.
Esas ideas impactaron en la educación española a partir de 1856, en 1876 se creo el ILE: Institución libre de enseñanza, siendo director Francisco Giner de los Ríos. Los principios rectores eran una educación laica, libre de dogmatismos, ciudadanos críticos, responsables, enseñanza de las ciencias y humanidades. Apertura a corrientes pedagógicas y científicas europeas: Naturalismo, experimentalismo y el positivismo. Formación de profesores y alumnos en el extranjero, creación de la residencia de estudiantes (1910) y sociedades científicas: Real Sociedad Española de Historia Natural. Concentrado especialmente en la educación primaria y secundaria.
Al llegar la Segunda República Española en 1931, los pasos conseguidos en la modernización cultural española eran muy escasos, con mas de 40 % de analfabetismo (concentrado en el mundo rural), y se apostó por un decidido impulso a la educación. Se crearon las <Misiones pedagógicas> proyecto de solidaridad cultural, dependiendo de ILE, mas de 500 voluntarios: maestros, artistas, jóvenes estudiantes, intelectuales… (entre otros: María Zambrano, Alejandro Casona, Ramón Gaya, María Moliner), llevando a pueblos y aldeas la cultura, se repartieron más de seiscientos mil libros, creando pequeñas bibliotecas en las escuelas. Se llevo el teatro a esas aldeas (286 actuaciones), exposiciones de pinturas (179 lugares).
Ese impulso de modernización y cultura quedo paralizado por la Guerra Civil Española, y continuó retrasando la cultura 40 años más de dictadura.