Clarice Lispector – La pasión según G.H.

Clarice Lispector – La pasión según G.H.

SINOPSIS:

G. H. de quien nunca conoceremos el nombre completo es una mujer independiente, escultora aficionada y bien conectada en los círculos más influyentes de Río de Janeiro. Un día, sola en su ático, vive una experiencia extraordinaria que la enfrenta a sus propios límites. Esta vivencia le provoca náuseas de repulsión y desata un torrente de reflexiones íntimas, algunas hasta entonces desconocidas para ella misma, sobre sus emociones, temores, angustias y la esencia de su existencia. Lo que parece un suceso trivial se transforma en un catalizador que la lleva a examinar su vida desde la infancia y, finalmente, a tomar la determinación de superar sus miedos más profundos.

RESEÑA:

Una novela introspectiva y filosófica, narrada en primera persona, traspasando una crisis existencial, donde casi no hay acción externa: todo ocurre en la conciencia de G.H.

G.H. es una escultora de clase acomodada recién divorciada que una mañana decide ordenar el cuarto de servicio del apartamento que ocupaba su antigua empleada de hogar. Es en esa habitación donde la protagonista vive una experiencia angustiosa cuando, al abrir el armario, se encuentra con una cucaracha.

G.H. aplasta el insecto con la puerta del armario y, a partir de ahí, inicia un viaje introspectivo, íntimo y perturbador. Comienza un largo proceso de reflexión sobre la identidad, la conciencia, la materia o el sentido de la existencia. El monólogo interior es el molde ideal para la expresión de pensamientos y reflexiones de carácter existencial. Sirve de marco a una narrativa autorreflexiva de gran profundidad. G. H. cuestiona su identidad individual, su pertenencia al género humano; cuestiona además el lenguaje, que le resulta ineficaz, cuestiona el amor y la esencia de la vida, para al final fundirse con lo universal en una experiencia casi mística. Y es que G.H. lleva su vivencia al extremo cuando ingiere la materia blanca de la cucaracha aplastada. Es un acto repulsivo, pero a la vez, profundamente simbólico. El insecto representa un ser prehistórico, anterior a ella. Funciona como metáfora de interconexión con la vida cuando ya la protagonista se ha despojado de todo lo que conforma su identidad.

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